Esto se refiere a las acciones basadas en el odio y el apego, tales como mentir o usar palabras duras. Cuándo actuamos bajo su influencia, siempre nos trae perjuicio. Por ejemplo, por la ilusión o engaño, pueden surgir palabras duras. Ellas no nos ayudan, y tampoco a la otra persona. Hay muchos casos como éste. Escuché una historia en las noticias acerca de una mujer cuya hija había sido asesinada por un hombre que fue sentenciado a cadena perpetua por eso. Por mucho tiempo ella odió a ese hombre y constantemente les decía a todos que deseaba que lo ejecutaran. Su odio la consumía; no sentía paz y su salud comenzó a deteriorarse. Pero eventualmente, comenzó a darse cuenta que su odio y malas palabras no tenían efecto—no harían que su hija reviviera y de ninguna forma afectarían al prisionero. Incluso si él fuera ejecutado, esto no traería de vuelta a su hija. Sólo se estaba haciendo daño a sí misma. Así que fue a la prisión y perdonó al asesino por lo que había hecho, y buscó alivio intensamente. Desde que se liberó del odio y el resentimiento, su salud también mejoró. No creo que ella haya sido Budista, pero ¡ésa es una verdadera práctica del Darma! Debemos ayudar a los demás tanto como podamos. Pero, al mismo tiempo, si tratamos de hacer mucho sin que lo pidan, no apreciarán o aceptarán nuestra ayuda. Por lo que no conseguirán beneficio alguno, y seremos heridos y desalentados. Así que abandona lo que te daña y no beneficia a otros. Esto es útil no sólo para los practicantes del Darma, sino para todo el mundo. Éste es un consejo especialmente bueno para aquéllos que trabajan en grupo o en una oficina. Grandes expectativas llevan a grandes decepciones. Así que es muy importante actuar con compasión y astucia. Sólo trata sinceramente de ayudar a los demás.
Sexto Consejo
Abandona aquello que te daña y no beneficia a los otros.
Si esperas demasiado de tus buenos actos,
a menudo te deprimirás.
Guarda esto en tu corazón.


